sábado, 26 de noviembre de 2016

VIVA

Y al final de todo la fuerza.
Las ganas en mi estómago de salir a bailar, 
a luchar, a gritar la felicidad. 
Honrando tu voz de cristal que se alza en  espejo. 
La belleza que me devuelve de un guiño coqueto,
mi propio reflejo. 

Y al final de todo el amor. 
El amor que se expande en este instante y me toma para amar, 
y amo. 
Y al final, 
 tú y yo cantando, saltando, 
llorando al comprender. 
Por todo, gracias. 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

AZUL

Y todavía ahora entro en el laberinto que viví, 
respirando azul en las esquinas del dolor.
Testigo de mis propias experiencias cuyo eco
se resiste a abandonarme esperando 
que lo abrace.
Por eso dejo que vuelvan...
imágenes de otras vidas y otros cuerpos.
Lágrimas limpiando lo invisible,
relajando mi cuello, 
abriéndome a este cielo presente. 
...
Y que más da si aquello que me duele es mio, 
de otros o del aire.
Atravieso su eco y recuerdo una fragancia fuera del tiempo que llena mi pecho.

¿Quien soy? Todas y nadie.
Soy el agua que limpia,  el fuego que arde, la semilla que sabe sembrarse. 
Soy siempre esa niña que busca a su madre y la encuentra en el silencio de sus ojos cerrados.
Soy siempre esa madre que nutre y comprende en el hueco del instante vacío.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

FUEGO


¿Cómo crees que tu corazón puede incendiarse en llamas?
Deja de quejarte por lo que pasó, por lo que te hicieron o por lo que hiciste
y atrévete a sentir esa herida que parte tu corazón en mil pedazos.
¿A través de que grieta creías que saldría a jugar al mundo el fuego que eres?
Honra cada herida, vívela y deja de creer que algo malo te pasa,
deja salir esa amor que tienes atascado entre pecho y espalda.
Perdónate.
La desesperación por sanarla no es más que una huida enmascarada,
párate y siéntela,
deja que supure luz y que esa luz la cicatrice.
Todos esos pensamientos de no puedo soportar este dolor ahora se convierten en mentiras.
Cómo no vas a poder si tú misma eres perdón.
Incéndiate.
Entra en tu cueva y encuentra tus tesoros.


                                                  "Es en la cueva más oscura donde se encuentran los mayores tesoros."

                                                                                                                                                 Jeff Foster


domingo, 30 de octubre de 2016

GRATITUD

A veces estar en el vacío es tan suave y  ligero que parece extraño permanecer en ese estado de ingravidez más de lo normal en un mundo que te empuja a posicionarte a cada instante en una opinión clara y contundente que tapa la transparencia de tu ser. Sentir el empujón del ego para salir de un vacío que juzga de insípido y salir a la búsqueda de la comprensión de lo infinito, para darte cuenta al día siguiente que la sensación de plenitud sin preguntas que viviste ayer se ha ido. Por eso inicias de nuevo tu viaje hacia el vacío, con ese run run run de tu ego susurrando, pero adonde crees que vas?, y sin embargo el sol en tu cara te recuerda que sólo al vaciarte podrás saciar tu anhelo de calor y hogar, y sólo así podrás a travesar otra noche oscura iluminando el laberinto de tu alma para amanecer de nuevo más cerquita de la sencilla presencia  que eres.
Y verdaderamente eso que eres no es divertido, ni evidente para el resto, ni brillante, ni fuerte, ni invulnerable, ni grande, ni se parece a nada que te pueda servir para sobrevivir o triunfar en la vida, pero es tan fuerte la confusión que te rodea, la mentiras a las que cada día te enfrentas, que decides rendirte  a eso que eres, porque en mitad de tanto ruido, es una silenciosa verdad. 
Y te quedas ahí respirando, sintiendo, observando ese silencio, donde sólo una palabra tiene sentido: gracias.

lunes, 26 de septiembre de 2016

FRUTA DE DREYS

Los elmers eran los frutos que maduraban  en los árboles de Dreys, pero casi  nunca caían al suelo. Esto no se supo hasta que el mismo Elmer Branovih lo descubrió y le puso a la fruta autóctona de Dreys su propio nombre. Hasta que Elmer Branovich no descubrió que los árboles eran  inteligentes, los colonos arrancaban sin más las frutas de los árboles. Los elmers eran dulces, pero también seres conscientes Los primeros pobladores del planeta  los habían consumido sin percatarse de que el jugo que supuraban justo antes de llevárselos  a la boca eran lágrimas.

El mismo Elmer los había comido indiscriminadamente cuando  llegó a Dreys con la segunda colonia terrestre. El planeta era joven y no había dado señal de vida inteligente, por eso ofrecía tantas posibilidades a los humanos. En el año 3054 el humano comenzó a comunicarse con vida inteligente extraterrestre. La sorpresa ante la variedad de sus vecinos pasó pronto,  al darse cuenta de que casi todas las razas se le habían adelantado en el viaje espacial  y la mayoría de planetas de la galaxia estaban habitados. La  vida en la Tierra se había vuelto insoportable debido al auge demográfico. Por ello cuando los Orturus, raza extraterrestre bastante amigada a la humana, compartió con ellos el vuelo interestelar, los humanos se lanzaron a colonizar el espacio. Se dieron cuenta enseguida de que en la mayoría de mundos tenían que compartir habitat con una o más de una forma de vida inteligente. La ONU galáctica regulaba estrictamente las normas de convivencia y el humano tenía que aceptar innumerables normas que le eran ajenas e incómodas. Por ejemplo, en Sirio, convivían humanos con lupanos. Los lupanos llevaban siglos en la estrella antes de la llegada del humano y eran fotosensibles. Vivían bajo  tierra, lo que para los terrícolas no dejaba de ser deprimente. La ONU era tolerante y dejaba al humano que quisiera  construir casas exteriores, ,eso sí, a un precio elevadísimo y  después de ahogarlo en un laberinto burocrático. Al final sólo los humanos más ricos y persistentes tenían casas en la superficie de Sirio, el resto vivía bajo tierra alumbrados con tristes bombillas fotónicas.
Dreys había sido descubierto por Cósimo Mergal-Dreys, un terrestre que llevaba su nave Coca de un extremo a otro de la galaxia comercializando con materias de primera necesidad. Cuando la ONU inspeccionó Dreys, concluyó que era un planeta sin ninguna vida inteligente y debido a la falta de minerales de su tierra muy duro para vivir. Con una tierra tan pobre, el cultivo de cereales trangénicos, base de la alimentación en toda la galaxia, supondría un trabajo extenuante.  Hornadas de humanos que no temían el trabajo duro, pero sí la incomodidad de convivir con otras especies plantaron en Dreys la primera colonia. Tras la primera década, la colonia decidió ser lo más independiente posible de los otros mundos, por ello, aparte de los frutos de lo árboles autóctonos  que ofrecían gran cantidad de nutrientes, la colonia decidió subsistir solo  de los cultivos de cereales transgénicos plantados con el sudor de su frente.

"El gabinete del gobierno de la colonia se resiste a pedir  ayuda a la ONU con el problema de la carne. Está dispuesta a convertirse al veganismo con tal de romper el lazo de dependencia que la une a la burocracia galáctica. Los humanos en Dreys se encuentran en perfecto estado de salud gracias a las frutas autóctonas y a los cereales transgénicos. No hay ningún altercado notorio, salvo la coincidencia de tres niños ingresados esta semana que dicen haber comido frutas autóctonas y sentido una gran pena posterior. Ahora se niegan a comer  las frutas aduciendo que están vivas y sufren. Los tres casos han sido derivados al psicólogo infantil  de la colonia."
                         Extraído del Diario de Gobierno de Dreys a 7 de Julio del año 3124

Durante décadas muchos niños de Dreys habían seguido terapia por el mismo motivo. Que nadie sospechase de tan  tremenda casualidad era propio de un planeta donde el esfuerzo por la supervivencia diaria no dejaba sitio a la imaginación. Hasta que fue el niño Cleo  Branovih el que se negó a comer  un fruto más. El hijo de  Elmer le explicó a su padre que la fruta lloraba antes de ser comida. Elmer Branovih, biólogo de la colonia,   sabía que su hijo había heredado su mente, así que se negó a llevarlo al psicólogo y se  puso a investigar. Los primeros años fueron difíciles, pero los casos de niños que decían sentir pena por la fruta aumentaron y con ello su empeño. 
Elmer llevaba tiempo observando las construcciones en Dreys. A pesar de ser un planeta plagado de árboles, las casas eran de piedra. Leyendo en los diarios de los primeros colonos encontró algo que le llamó la atención

" ... varios casos de casas de madera atravesadas por árboles. Al parecer las únicas construcciones que no enfrentan este problema es la casa de gobierno y la prisión  hechas de piedra. Varias personas en el comité proponen construir en piedra para evitar..."
           Extraído de Diario de Gobierno de Dreys a 14 de Septiembre del año 3144

Tras leer aquello la mente de Elmer recordó como los habitantes de Dreys jamás encontraban fruta en el suelo, como si ésta jamás cayese de los árboles. Sin embargo como biólogo Elmer sabía que cunado el fruto maduraba caía al suelo  para que la semilla de su interior  germinase convirtiéndose en otro árbol. Sin embargo las frutas de estos árboles tardaban en madurar  11 meses y luego iban haciéndose cada vez más pequeños hasta desaperecer tragados por el propio árbol. Elmer estuvo observando el mismo árbol durante más de  dos años y en ningún momento dejó caer una fruta.  Seguido por una repentina intución,  taló un árbol y con su madera construyó una casetilla al lado de otro árbol. A los dos días, con un sonoro golpe,  un fruto atravesó el techo de la casetilla, y a los cuatro meses un árbol la atravesaba. Elmer llegó a la conclusión de que los árboles protegían conscientemente el equilibrio del ecosistema,  por eso cada vez que un árbol moría, un fruto  caía para dar lugar a otro, pero era una elección consciente. Las investigaciones siguieron durante años y Elmer pudo demostrar frente a la OMS galáctica que los árboles eran inteligentes y la prohibición para comer  elmers se impuso en Dreys.

"...lluvia de jugos por todo Dreys. El fenómeno se da desde que se implantó la prohibición de comer elmers. A la espera de ayuda externa para enfrentar las inundaciones...."
           Extraído del Diario de Gobierno de Dreys a 28 de noviembre del año 3168

Metido en la mitad de una riada Elmer no podía entender el llanto de los frutos. ¿No estaban felices ahora que nadie los comía? ¿Ahora que podían vivir igual que antes de que llegara el humano a Dreys? Se bajó de su barca de plástico y puso los pies en Reos, la parte del planeta menos afectada por las inundaciones. Llevaba meses viajando para comprobar por sus propios ojos ciertas habladurías que contaban que los árboles de Reos no lloraban. Elmer se adentró en un bosque y llegó hasta un poblado. Niños jugaban en las calles ajenos a la desgracia que asolaba al resto de sus vecinos de Dreys. Elmer no entendía sus  calles secas. ¿Acaso sería verdad que aquí los árboles no lloraban? Elmer se acercó a un grupo de mujeres que charlaban en la puerta de una casa. Su ira se encendió al ver que las mujeres, mientras charlaban despreocupadas,  comían elmers.

- ¡Pero qué hacen mujeres, son seres inteligentes, escupan...!
Una de ellas, la más vieja, se giró a mirarlo y le dijo:
-Ay mijito, por eso mismo, no los vamos a privar de un viajecito por el cuerpo humano. Coja una, dele las gracias nomás y disfrute que está bien rica esta frutita.
Elmer se quedó pasmado y  tardó en reaccionar, pero al cabo de unos minutos entendió lo que pasaba. Dio las gracias a las mujeres y rápidamente se puso en marcha de vuelta a casa con la solución en la mente.

"Se levanta la prohibición de comer elmers y se establece el protocolo de convivencia con ellos. Los humanos proporcionarán a los elmers el honor de ser ingeridos para su viaje de transformación, después de reconocerlos como iguales y agradecerles el intercambio. De ese modo se conseguirán dos objetivos: 1. Parar  las inundaciones en Dreys. 2. El fruto al ser reconocido  no llora antes de ser ingerido y comienza el viaje de transformación en paz. De ese modo el jugo, altamente nutritivo, no se pierde y el humano consigue todo lo que necesita para alimentarse."
                     Extraído del Diario de Gobierno de Dreys a 13  de Abril  del año 3170

Implantada la nueva ley los humanos de Dreys se dieron cuenta del poder nutritivo del jugo del elmer. Los primeros años el fruto se convirtió en el único alimento entre las familias más pobres que dejaron de comer cereales transgénicos sin que esto afectara a su salud y crecimiento. Tras la primera década tan sólo la clase política  se alimentaba de  cereales y llegado el año 3193 se clausuró la importación de semillas de cereales de otros mundos. 
Hoy los nietos  de Elmer Branovich siguen investigando la simbiosis entre elmers y humanos y transmitiendo a otros mundos todos los efectos de esta relación. A día de hoy en el planeta nadie trabaja para conseguir alimento. Dreys se ha convertido en el primer planeta libre de la galaxia.

" Mientras sigue pendiente el debate para la exportación legal de elmers el  gobierno de Dreys pide ayuda para afrontar el problema del contrabando de la fruta a otros mundos..." 
                    Extraído del Diario de Gobierno de Dreys a 7  de Enero  del año 4003











domingo, 25 de septiembre de 2016

SALTO

Acércate. No estás solo. Es mentira.
Sal de tu mente.
Llora, respira. Toca tu rostro y advierte que
existes. Deja de pensar en los otros pensándote. Ellos a su vez se piensan una y otra vez, tampoco ven. Cierra tus ojos y salta. ¡Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
Ahora me ves. Estás fuera. Observa. No es un sueño, ni esto ni lo que has dejado atrás. Eres tú, pero más ancho. Has de volver. Lo sé. Recuerda. ¡Ahoraaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

EL SALÓN DE LOS ESPEJOS

Entro en la sala de los espejos y cada reflejo de mí me devuelve la mirada. Cierro los ojos para no ver y mis pies emprenden la huida. Recorro pasillos que me llevan a esquinas que desembocan en otras salas de espejos. No hay forma de encontrar la salida y ni siquiera recuerdo el momento en el que entré en este laberinto. Corro de nuevo y corro, y me espanto en cada esquina para volver a correr despavorida. Sufrimiento en cada huida. Ya basta. Caigo al suelo sin aliento. Abro los ojos y me voy arrastrando hacia una esquina aunque sé lo que hay tras ella.  La supero todavía  a cuatro patas y entro en la maldita sala. Voy hacia el centro y poco a poco me planto de pie y abro los ojos. Elijo un reflejo y aunque deseo golpearlo me contengo. 
¡¿Quién eres?! ¡¡¿Quién eres?!!
Tengo miedo, pero no volveré a huir, no puedo volver a pasar por eso.
Aquí me quedo mirándote.
Silencio. 
Vacío insoportable, pero no moriré.
No voy a dejar de mirarte, ya dejé de inventar espantos. 
Me sumerjo en mi reflejo.
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Mi cuerpo se abre.
Y silencio.
En medio de mi calma tus ojos cambian, lo veo. 
Te veo...te veo entrando en una noche oscura, caminando hacia lo profundo. 
Tu paso siembra destellos de luz. 
Te veo danzar. 
Oigo tu canto que abre la  oscuridad y deja que entre el mar.
Antes de que el agua atraviese el espejo yo rompo en llanto y me uno a ti en una cascada que inunda la sala. Me veo llorar en cada reflejo, mi llanto multiplicado hasta el infinito. Mojada pienso que si el agua sigue subiendo me ahogaré...por eso intento correr, pero mis piernas convertidas en cola de sirena bucean la sala como si fuera el océano. 
Y respiro.
Puedo respirar en  este agua hecha del dolor que viví. 
Ahora recuerdo, me acuerdo de la danza entre los mundos.
¡Lo recuerdo!