¿Quién soy, Padre?
¿Quién soy, Vida?
Nada tiene sentido salvo la misericordia.
Misericordia.
Nudos enredados forman una capa espesa en un tapiz de grises que se tejió hace demasiado tiempo.
Pero hoy sabes que el tiempo no existe.
Contempla la madeja como un todo.
No te pares en sus nodos.
Cada uno de ellos teje su bucle y a su vez te hace saltar a otros, enredando, enredando...
Contempla la madeja.
Contempla. Contempla. Contempla.
Y sí, llórala.
Llórala.
Pues ningún alma humana merece este enredo.
Y lo sabes, lo sabes.
Lo sientes.
No intentes desenredarla. Hoy sólo contémplala.
Y déjate sentir la Justicia del Cielo.
Nadie merece sufrir. Nadie.
Una Luz baja del Cielo y atraviesa el corazón de esa niña.
Ella llora. Llora.
Llora al sentir su Hogar.
Por fin.
Por un instante nada ha sido dañado.
Todo sigue siendo puro.
Puro, delicado... como siempre lo fue,
pero en este instante parece sentirse por primera vez.
Que la Misericordia te llene y te abrace siempre, pequeña niña mía.
"La paz, la dicha y los milagros que otorgaré cuando acepte la Palabra de Dios son ilimitados. ¿Porqué no aceptarla hoy?" Lección 355 ucdm

No hay comentarios:
Publicar un comentario